Friday, June 23, 2006

Flores Rotas

Flores rotas yacen en mi jardín, el rocío las conmueve, las entristece, las congela. Esperan quietecitas el amanecer con la suerte de q un nuevo sol las pueda recomponer. Pero saben que su tiempo ha caducado y que su destino es permanecer, marchitas hasta q el tiempo y el viento dance con ellas la balada de la muerte y en simple polvo las vuelvan a descomponer. Del polvo venimos y hacia el vamos, y esto, así ha de ser.

Sin embargo ellas esperan ese milagro, nunca puedes quietarle a las flores su esperanza, es como intentar quietarles su hermosura. El esperanzado nunca sabe cuando su espera es en vano, y quizás su camino sea así más grato, que aquel que sabiendo su final lo espera a plena conciencia y aun así sigue siendo en vano.

Pero ellas siguen ahí, delicadamente apoyadas sobre el suelo, viendo como su olor se desvanece, oliendo como su hermosura desaparece. Se miran entre ellas intentando descifrar si aquella compañera a la que miran es tan solo un espejo más, o si solo es ella (la compañera) la que se ha de marchitar, y ella misma esta tan fresca como su primer día en la gran ciudad.

Pero la noche va pasando, y el viento comienza a soplar, la brisa va barriendo, barriendo sin piedad. Y mientras una observa acercarse su final, le avisa a sus compañeras y juntas se ponen a rezar, viendo a su verdugo, pero con entereza y libertad.

Saturday, April 22, 2006

Son esas pequeñas cosas...



Q que fácil es suponer, imaginar. Crear otro mundo, con otras condiciones, con otras circunstancias. Siempre es más fácil inventar que renovar. Inventar una vida donde las cosas ya no duelen tanto y el pasado ya no pesa. Renovar la vida, nuestra vida, resulta en una ecuación mucho mas difícil. Por que es asumir, no escapar, por que es realmente hacerse cargo de que la historia de uno es como es, que no es otra, y que eso esta bien. Que se puede convivir con ello, que no hace falta gritar, huir y llorar. Que se va llevando, paso a paso, día a día, tiempo al tiempo.

Y así, tomando la vida día a día, uno va a aprendiendo a ver lo que si hay, a sentir lo que transcurre en esas escasas 24 horas, y uno puede limitarse a sentir, a dejar de pensar, a no equivaler parar con morir. Las cosas, entonces, se tornan un poco más ligeras y uno se siente liviano, casi volátil, porque sabe que todo llega, que todo pasa. Lo que paso, paso. Y lo que no, bueno ya llegara.

Pero lo mas importante no es lo que paso, o lo que llegara, es lo que hay, lo que pasa en esos exactos momentos. Tomar un helado, besar otros labios, arrancar un sonrisa de algún amargado, escuchar como el viento acaricia las hojas de los árboles, mojarse bajo la lluvia y sentir ese olor a tierra mojada, sentarse a ver la estrellas, deleitarse con el primer abrazo de un hijo, o un aun mejor piantar una lágrima con su primer “mamá” ….y eso si es vivir. Son las pequeñas cosas las que nos hacen felices. Pequeños momentos quizás, pero solo en relatividad al tiempo. Aprender a verlos, aprender a aprehenderlos (dejando de lado todo lo otro, lo que sea que este hacia tras de la línea del tiempo, o lo que el mismo dibujara sobre ella) es aprehender a vivir.

Y así, de a poquito vivir se vuelve más fácil que crear, que imaginar, y ya la necesidad de renovar desaparece, porque todo no parece tan malo, y lo malo ya cambiará. Me gustaría poder decir que todo pasa por algo, pero no creo en el destino. Uno hace que suceda, uno elige que el pasado pese, que las cosas duelan. Solo se trata de la perspectiva que uno adopte, de los ojos a través de los que mire.

Todo está en nuestra mente, y nuestra mente es todo…..

Celene

Wednesday, March 08, 2006

Ajedrez


I


En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito.

II


Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?

Jorge Luis Borge

Friday, March 03, 2006

"hecho en Argentina"



Ubicados en el hemisferio sur….en algún punto entre medio del subdesarrollo y el desarrollo…sumergidos en una historia tan cargada que se asemeja a aquellos cuadros rococó, habiendo empezado a vivir hace menos de 200 años y aun no sabiendo bien si hemos aprendido del todo a caminar…. Ser argentino es una elección.

Inmersos en una historia tan diminutivamente corta, cuesta creer que se haya podido cometer tantos errores, tantas ambigüedades, faltas e injusticias, y vivido tantos horrores.

El territorio nos ofreció lo mejor y aun así no lo quisimos, como hijos rebeldes nos sublevamos cuando nuestra madre tierra podría habernos acogido. En un contexto tan confuso y equivoco ser argentino es elección y no destino.

Y llegando al siglo XXI, y la era espacial, entre Menems, Cavalos, De La Ruas y otros tantos más. Entre privatizaciones, fondos buitres, deudas en difault
FMIs que presionan y el innombrable queriendo volver a ser defraudador, perdón senador. Entre estas palabras que resuenan el fondo de nuestros cráneos, como escuchadas en alguno lugar al azar, al pasar. En la Argentina de hoy, viendo las opciones que hay, ser argentino es una elección que se toma muy a pecho pues su consecuencia no es menor, pero lo que si es lo peor es nacer argentino y ser desertor.

Celene

Wednesday, March 01, 2006

Verdad/Mentira



Advertencia: las siguientes líneas son pensamientos no procesados


Estoy otra vez sentada aquí frente a este bendito aparato. Siempre renegué de la tecnología, de como pudre nuestra mente. Continuamente intentando facilitarnos las cosas. Parece una gran conspiración para dejarnos sin neuronas.....

Pero luego me pongo a pensar y debo (digo debo por que hiere un tanto el orgullo) recordar que al menos esta caja boba cibernética me llevo más de una vez a una verdadera conexión. Me llevo a encontrar gente, a reencontrar personas, a redescubrir. Por eso es que admito que quizás mi visión fue un tanto absolutista. Quizás la tecnología lleva a que piensen menos aquellos que de cualquier forma paulatinamente pensarían menos.

¡Vuelvo a lo mismo! No existe nada, ni naciones, ni sociedades ni culturas...Solo somos nosotros, INDIVIDUOS. Y en eso es en lo único en que se puede creer. Cada uno es como quiere ser. La influencia externa no deja de ser eso, influencia. Está en uno aceptarla o no. Por eso debo decir que me equivoque (porque equivocarse es humano). La tecnología puede podrirnos la mente, pero eso es ver solamente una de las múltiples perspectivas. La tecnología (al igual que todo) es como uno la quiera tomar. Hoy, por ejemplo, la tomo como una forma de descarga, como manifiesto de los precisos pensamientos que me transitan por la mente en este momento.


Una vez mas me siento hablar con migo misma y descubro algo nuevo, "descubro" organizo, reordeno (tenga el nombre que tenga). Y ese solo momento de claridad mental (en el que recuerdo que no debo recurrir al absolutismo, sino que debo permanecer el los matices intermedios entre el escepticismo y el ser una simple crédula) me basta para saber que el día no fue en vano. Y aunque ya haya dicho que aprender algo solo me demuestra que desconozco más, lo aprendido... aprehendido esta.

Celene

Wednesday, February 15, 2006




La vida es un poco así, de esa manera en cuya explicación las palabras solo sobran. La vida es así, y no es. Tal vez fue, o solo nunca haya sido. Y por más vueltas que tenga el caracol siempre arribo en la misma estación: la de la ignorancia.

Lo único verdadero que puedo decir (y que en realidad es repetir) es que solo sé que no sé nada. Invariablemente al alcanzar un nuevo conocimiento solo descubro otro mundo que desconozco.

Mis dos demonios internos luchan constantemente. Uno pelea inútilmente por entender, por aprehender el todo. Mientras, el otro, un poco más sabio quizás, intenta escaparse de esa intención manierista y busca refugio en la sin razón, bajo el amparo del sentir (que casi nunca deja lugar al pensar).

Muchas veces me siento como Hamlet, que vacila y posterga la acción. ¡Es que la reacción simplemente se desliza mucho más fácil de mi ser! Pero temo vararme en la duda y acabar accionando demasiado tarde (como lo hizo aquel curioso personaje) y finalmente encontrarme muerta yo también. Muerta en vida por no haber sabido vivir, muerta en vida por no haber intentado.

Celene

Otredad





...Allí la encontre a la grilla llorona, un fantasma que llora el pasado. Un pasado al que pertenece pero al cual no puede regresar. Me uní a ella en su llanto eterno, al lado del mar frío que corta la cara reseca por el sol.
...Me di cuenta que aun dormía, y volví a la casa de playa, con temor de que me siguiera y quisiera adueñarse de mi futuro, al haber perdido el suyo. Me recosté y se acostó a mi lado. Irradiaba frío, tristeza, temor. Yo estaba inmóvil, todavía dormida, quieta, sobrepasada por la situación. Pude sentir sus labios muertos apoyarse sobre los mios, sentí que el frío pasaba a mi interior, el calor se me escapaba por la boca y mi luz me abandonaba mientras me apagaba yo. Y ella recobraba vida, calor, color. Se hurtaba mis sueños, mis recuerdos, mis proyectos, mi juventud.
...Me siento sobre la arena blanca, respiro sal. Lloro inconcientemente, inintencionalmente. Lloro por un vacío, por un pasado al que pertenezco pero no puedo regresar. Y como una grilla llorona busco un futuro ajeno del cual me pueda adueñar. Busco otro calor, otra luz. Busco besar con mi beso de la muerte y sentir la otredad de mi cuerpo sentado en la arena mojada, mientras despierto a salvo en alguna cama, en algun rincon de esta ciudad marchita.
Celene

Friday, February 03, 2006

La Quinta Partida



La quinta partida me resultó extraña, no que no lo hubiese hecho antes, simplemente que ésta vez me ofreció una sensación inusual. Sin embargo sucedió lo de siempre. Partí rumbo a la luz, y a medida que avanzaba, sentía esa enorme sensación de sosiego inundarme de a poco. Pero como suele suceder lo bueno es efímero, y de esta manera una vez más sobrepasaba aquella luz hipnotizante y comenzaba a descender lentamente, como una pluma planeando a tierra desde la inmensidad de los cielos. Aquella sensación también comenzaba a escurrirse, a escaparse de mí en búsqueda de otra alma en la cual albergarse. Dejándome en una nueva etapa de confusión, de intriga y de un raro asombro.

Solo entonces una mano tomó mi cuerpo entero, lo golpeó induciendo al llanto a invadirme, llenando así mis pulmones de aire. Y en lo que fue, esa primera bocanada de aire, mi pequeño ser se llenó de vida, la cual expiré, de a poquito, hasta mi sexta partida, de nuevo hacia a la luz, hacia el descenso y de nuevo hacia la vida.

Celene